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Un explorador del

universo escondido

Enamorado del desierto y el mundo subacuático, Arturo González González se revela hoy en día como uno de los investigadores mexicanos más importantes dentro de la apasionante tarea de recuperar la memoria antigua del hombre y su entorno


Por: Hugo Divelha

Fotos: RECESSO/ Cortesía

Conocer todo lo que hay debajo de la tierra y sumergirse en esa oscuridad en la que se han mantenido vírgenes muchas historias sorprendentes es la fascinación más grande que da impulso al desempeño científico de Arturo González, un investigador saltillense que se preocupa por escribir a través de su trabajo nuevas páginas sobre el origen del hombre y el planeta.

Biólogo, paleontólogo, arqueólogo subacuático y actual director del Museo del Desierto, Arturo González afirma que desentrañar lo oculto es la mejor luz para iluminar el conocimiento sobre el mundo natural.

"Para muchas culturas lo que está bajo la tierra es como estar en la matriz del planeta, para ellas las cuevas significaban lugares sagrados donde se enterraban a los muertos, eran lugares donde se hacían ritos de paso y donde se generaban transformaciones en el hombre muy importantes, ahí es donde habitaban los dioses.

"Desde muy pequeño me gustó meterme a las cuevas secas y luego con el tiempo y con el desarrollo de la arqueología subacuática y las tecnologías para ingresar a cuevas que se inundaron me empecé a especializar en este campo", comenta.

La meca mundial de las cuevas inundadas es Yucatán, lugar donde has hecho la mayor parte de tu trabajo científico, ¿Cómo ha sido el desarrollo de tus investigaciones en esta región?

En este lugar habitaron los mayas y hubo una gran cantidad de momentos históricos importantes de México, ahí empecé mis investigaciones desde que formalicé mi proyecto en 1999, mismo que autorizó el Consejo Nacional de Arqueología. Desde 1964 no se había hecho nada en los cenotes porque no existía la tecnología y las metodologías eran muy destructivas, así que fue un honor que nos permitieran a nosotros empezar a trabajar en estos espacios que están llenos de materiales, muchas veces arrojados por los mayas, quienes los utilizaron como espacios sagrados.

También hemos encontrado en los cenotes una gran cantidad de armas, cañones y hoyas enormes; son cerca de 400 armas que seguramente pertenecen al Siglo 18 y 19, es la colección más grande que tiene México y está bajo el agua, afortunadamente en un sitio que no tiene riesgo de ser saqueado.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de tus hallazgos?

El principal interés de mis investigaciones científicas ha sido un período que se llama Pleistoceno y los primero hombres que habitaron América y México, los descubrimientos de esqueletos que presumimos son muy antiguos y ello me tiene motivado a seguir con este trabajo.

Un ejemplo es la Costa Oriental de Quintana Roo, donde estamos encontrando esqueletos de hombres muy antiguos que les llamamos prehistóricos y que están asociados a fauna que ya no existe como son camellos, elefantes y caballos extintos que habitaron Yucatán cuando era un desierto, la verdad me ha dado gusto recabar toda esta información que habla de cambios climáticos y extinciones de tigres dientes de sable, camellos y mamuts, es impresionante el estado de conservación en que los encontramos.

Mi trabajo actual básicamente está en Quintana Roo, pero el trabajo arqueológico y paleontológico también lo desarrollo en el desierto, donde también los hallazgos y descubrimientos han sido impresionantes, es muy curioso porque me muevo de investigar en el desierto a investigar bajo el agua, pero cuando estudio las cuevas de Quintana Roo las estudio imaginándome que estoy en un desierto porque esas cuevas cuando estaban secas y las habitaron algunos grupos humanos eran cuevas de un ambiente desértico... llevo los ojos del desierto a la selva.

¿Qué tan importante ha sido la cobertura de los grandes medios de comunicación cietíficos para respaldar tus investigaciones?

Ha sido muy importante, pero aunque ya hemos tenido las coberturas de la BBC de Londres, Discovery Channel y National Geographic que documentan el trabajo que hacemos, la información formal se da hasta que tengamos los resultados de los laboratorios para constatar evidencias, entre ellas las que hablan sobre personas que habitaron Yucatán hace 10 mil años, antes se pensaba que el hombre había llegado a este lugar hace 2 mil años, los esqueletos que nosotros estamos aportando demuestran que el hombre llegó hace 8 o 10 mil años atrás de los que se suponía, con los estudios de DNA podríamos conocer si estos hombres son parientes de los mayas de hace 2 mil años y de los actuales; para México esta información es muy valiosa.

¿Es fácil acostumbrarse a tener el peligro como un compañero común para realizar esta tarea?

En las cuevas sumergidas hay que ser un buzo muy técnico para poder llegar hasta estos lugares, son laberintos increíbles bajo la tierra, cualquier falla le causa a uno la muerte, aquí la regla es no hacer nada para lo que uno no esté entrenado; por un lado es la oscuridad, por otro lo complejo de los sistemas que llegan a tener hasta 160 kilómetros de ramales...también el suministro de aire, que dura sólo un par de horas y si uno no encuentra la salida es muy probable morirse ahí.

¿Qué falta para que en México se sigan dando proyectos de investigación tan importantes como los que llevas a cabo?

México como país ha apostado mucho a las ciencias políticas, sobre todo en las épocas de López Portillo y Miguel de la Madrid, eran épocas en que no le veían tanto valor a la ciencia y tecnología, era más importante el discurso administrativo y político que aplicar los conocimientos científicos a la vida real.

México tiene un atraso en este sentido, pero no quiere decir que no se haga buena ciencia y tecnología, lo que pasa es que somos muy pocos, no hay esa visión de apostarle a la ciencia como lo han hecho otros países.

Afortunadamente nos han apoyado instituciones de gobierno porque saben que con estas investigaciones se están escribiendo páginas de la historia de México muy importantes, pero desafortunadamente el recurso sigue siendo muy limitado, los recortes presupuestales a lo primero que afectan es a la investigación cuando, a mi opinión personal, debería ser lo contrario porque el conocimiento que podemos obtener de las ciencias pueden retribuir mucho económicamente.

Tenemos que lograr que a los chavos les interese la ciencia y la tecnología desde pequeños, que no vean a las carreras científicas como disciplinas que no dejan nada y que sólo les permitirán dar clases en una secundaria. En este sentido, creo que lo que el Museo del Desierto está haciendo en términos de mostrar a los niños toda esa posibilidad enorme de conocer el planeta y nuestro entorno a través de exhibiciones va a tener sus frutos en las vocaciones que México necesita.